<%@LANGUAGE="VBSCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Observatorio de la SI

La Sociedad de la Información a pie de calle

You

Por Manuel Gimeno
Director General de la Fundación Orange

Ya ha transcurrido el suficiente espacio de tiempo, ya se ha escrito con la profusión debida, ya se ha brindado en su justa medida (o al menos eso espero), para poder dedicar a la concesión a “you” del honorífico título de personaje del año por la bien conocida revista “Time”, un pensamiento sosegado que no se vea contagiado por el merecido entusiasmo levantado entre los millones de receptores del reconocimiento. De hecho, y por no salir del mismo ámbito, la frase del año (también según “Time”) es aquella en la que Mahmoud Ahmadineyad, el presidente iraní, dice que sobre eventos de carácter histórico, existen diferentes puntos de vista.

La determinación de la revista americana es digna de ser elogiada, pues ha tomado distancia respecto a lo fácil y se ha descolgado con una portada (en la que se veía reflejado el propio lector) que podía llegar a confundir a sus propios suscriptores, pues por mucho que los involucrados en el tema premiado sean millones y también sean miríadas aquellos que se manejan con soltura entre vocablos tipo blog, wiki, tag o acrónimos como RSS, reconozcamos que, posiblemente, el lector medio de una revista como la citada, o como cualquiera de otras de semejante tenor, puede distar mucho de verse reconocido como receptor del galardón. “Time” es leído por 21 millones y medio de personas de una media de edad próxima a los 46 años. En Estados Unidos, el 54 % de los blogueros está por debajo de los 30. Son los quinceañeros y los integrantes de la generación Y (entre 18 y 28 años) quienes hacen mayor uso de las herramientas que constituyen las redes sociales, aquellos, por tanto, que se han hecho merecedores de la distinción. Así que, en primer lugar, felicitar el arrojo de la elección.

Por ahondar en la proposición sobre las distintas visiones del mismo, también se podrá debatir acerca del momento elegido. Es cierto que no se trata de un premio a toda una vida, sino que se concentra en los límites temporales de un año concreto. Tan cierto como esto es que se ha escrito y hablado mucho sobre You Tube, MySpace, Secondlife,… en 2006 y que ello sólo ha sido posible por los millones de usuarios que las han popularizado. Pero también es cierto que apenas nos estamos asomando al inicio de la presumible revolución que significa el concepto de web 2.0, que está por demostrar el potencial económico hasta ahora esbozado en los positivos resultados de unos pocos actores y en las astronómicas cantidades abonadas en la compra de los entrantes, que hay muchos contenidos indignos de ser calificados como tales…Incluso alguien podría afirmar que hay indicios previos en el comportamiento económico-social que ya habían apuntado hacia senderos similares, como el corporativismo o el prosumo.

Por si no quedara claro: nada que objetar a la decisión de “Time”. Es más, alegría contenida por el empuje que supone para la Sociedad de la Información y por el íntimo júbilo de tantos amigos que se han sentido nominados; pero también, y a la vez, es preciso poner sordina a los aldabonazos que acompañan al flamear de los fuegos encendidos al albur de la noticia. Fuegos, algunos, de artificio; otros de intenso fulgor y otros, ya verán, fatuos.

Hay, en cualquier caso, otra forma de entender este honor, si bien el universo premiado se vería notablemente disminuido. Es el merecido galardón a la innovación, a la emprendeduría, a todos esos garajeros que a fuerza de tesón, locura, visión y/o casualidad han conseguido que “we” podamos presumir de premio. Sin ellos no habría nada que celebrar. ¿Serán quienes vengan a zarandear las conciencias de una sociedad que, como dice Rodríguez Adrados, se caracteriza “por vegetar entre una dulce paz y una dulce decadencia... una especie de paraíso insulso y sin memoria"?

Leyendo el texto justificativo de la decisión, me llamaron la atención tres palabras: tiempo, energía y pasión. Son tres de los sustantivos que, a modo de calificativos, son otorgados a “you”. Si nos detenemos unos segundos en tratar de identificar esos valores con algún colectivo, posiblemente lleguemos a la conclusión de que los mismos tienen mucho que ver con el espíritu que anida en los voluntarios. Dedican a sus quehaceres el tiempo que roban a otras actividades probablemente más lúdicas, y ponen elevadas dosis de energía y pasión (¿podrían hacerlo sin ésta?) en su desempeño. Y, de hecho, hasta el propio creador de la enciclopedia Wikipedia denomina voluntarios a todos aquellos que la han hecho posible con sus aportaciones. Puestos a pedir algo a “Time”, me gustaría solicitar que en un futuro más próximo que lejano, se decidiera a rendir honores de personaje del año al voluntario (modalidad que incluye al cibervoluntario, por supuesto). Para los que crean que sería repetirse, tan sólo recordarles que Jósef Stalin consiguió serlo en 1940 y 1943. No hay color.